FSSPX Actualidad

Meditación sobre la Natividad de Jesús

Diciembre 29, 2017
"Un Niño nos ha nacido, y nos ha sido dado un Hijo: cuyo imperio descansa en su nombre: y se llamará su nombre: Ángel del gran consejo" (Introito de la Misa del Día de la Navitidad del Señor)

¡Qué lección de catecismo nos imparte el pesebre! ¡Cuánto debe conmovernos la presencia del Rey de Reyes, tiritando de frío en un establo, transformado por su Verbo hecho carne en palacio del Dios eternal! Contemplemos qué nos dice el Niño que acaba de nacer.

I. La desnudez del hijo de Dios hecho hombre debe inspirarnos el desprecio de las riquezas y el amor de la pobreza. Jesús es abandonado por todos; carece de fuego, tiene sólo algunos pañales para defenderse de los rigores del frío. Es la primera lección que Dios nos da viniendo a este mundo; ¿cómo lo escuchamos nosotros? ¿Qué amor tenemos por la pobreza? tanto la ha amado Jesús, que ha descendido del cielo para practicarla.

¿Qué remedio aplicar a la avaricia si la pobreza del Hijo de Dios no la cura?" (San Agustín).

 

II. La humildad brilla con admirable fulgor en el nacimiento de mi divino Maestro. Quiere nacer en un establo, de una madre pobre, esposa de un pobre artesano: todo en este misterio nos predica humildad. ¿Podríamos dejarnos todavía arrastrar a la vanidad? ¿ambicionaremos todavía dignidades y honores? aprendamos hoy lo que debemos amar y estimar; persuadámonos de que la verdadera grandeza de un cristiano consiste en imitar a Jesús y en humillarse.

 

III. El amor de Jesús por los hombres lo redujo a estado tan pobre y tan humilde. El hombre se había perdido queriendo hacerse semejante a Dios; Dios lo redime tomando su naturaleza y sus debilidades. Quiso Jesús hacerse semejante a nosotros; respondamos a su amor haciéndonos semejantes a Él. Él quiere nacer en nuestro corazón por la gracia; no le neguemos la entrada y cuando esté en él, conservémoslo mediante la práctica de las buenas obras.

Cristo nace en nuestra alma, en ella crece y se desarrolla: pidámosle que no quede mucho tiempo pobre y débil" (San Paulino).