FSSPX Actualidad

Quinta aparición de nuestra Señora de Fátima, 13 de septiembre de 1917

Septiembre 26, 2017
La Virgen del Rosario

El trece de septiembre de 1917 la Santísima Virgen hizo su quinta aparición a los pastorcitos de Fátima. En esta ocasión pocas palabras les dijo nuestra Madre del Cielo, tal vez para insitir en el punto más importante de las apariciones y que quede grabado en los corazones de las treinta mil personas presentes en Cova de Iria: Continuad rezando el rosario... Oigamos el pedido de nuestra Señora.

 

Al aproximarse la hora fui a Cova de Iria con Jacinta y Francisco entre numerosas personas (30.000) que con dificultad nos dejaban pasar. Los caminos estaban apiñados de gente; todos nos querían ver y hablar. Mucha gente del pueblo venía a pedirnos que presentáramos sus necesidades a Nuestra Señora. Otros, no pudiendo llegar junto a nosotros, clamaban de lejos. Oíamos...  -¡pidan que me cure a mi hijo invalido!...a mi hijo ciego..., a mi hija muda..., que me traiga a mi esposo que está en la guerra..., que me convierta a un pecador..., que estoy tuberculoso..., etc... Allí aparecían todas las miserias de la pobre humanidad y algunos gritaban subidos a los árboles.

Por fin llegamos a Cova de Iria, y al alcanzar la encina comenzamos a decir el rosario con la gente. Un poco más tarde vimos el reflejo de luz y acto seguido, sobre la encina, a nuestra Señora, que dijo: -Continuad rezando el rosario para alcanzar el fin de la guerra. En Octubre vendrá también nuestro Señor, nuestra Señora de los Dolores y del Carmen y San José con el Niño Jesús para bendecir al mundo. Dios está contento con vuestros sacrificios, pero no quiero que durmáis con la cuerda puesta, llevadla durante el día-."

La cuerda la llevaban atada a la cintura. Era uno de las más dolorosas mortificaciones que ofrecían por la conversión de los pecadores. También no comían meriendas, dejaban de tomar agua. Pero mayores eran los sacrificios que exigía la misión que la Virgen les encomendó: las vejaciones, curiosidad, molestias de la gente, interminables visitas, preguntas, persecución, ridículo, prisión, etc.

-Curaré a algunos enfermos, pero no a todos. En Octubre haré el milagro para que todos crean."

"Los caminos estaban apiñados de gente, todos nos querían ver y hablar"

"Continuad rezando el rosario para alcanzar el fin de la guerra"

Pocas palabras fueron el mensaje que la Santísima Virgen dejó a los pastorcitos en esta quinta aparición. Las siguientes serán una aprobación de los sacrificios tan agradables a Dios que los pequeños videntes ofrecían cada día por los pecadores y un pedido de prudencia para no excederse en las mortificaciones: tan grande era el celo de los pastorcitos por la salvación de las almas. Nuestra Señora quiere la reparación de los pecados pero como Madre de Misericordia no nos pide nada que exceda nuestras fuerzas, sin embargo, este pedido de moderación en las penitencias aumenta el énfasis del primer pedido: "haced penitencia por los pecadores, sí, pero sin olvidar que lo más importante es elevar vuestras preces al Cielo por medio del santo rosario".

Las personas se apiñaban en Cova de iria para poder asistir al rezo del rosario con los pastorcitos antes de las apariciones de la Santísima Virgen. Nuestra Madre quiere, antes de confirmar su presencia con el milagro que tendrá lugar un mes después, el 13 de octubre, insistir no sólo a los pastorcitos, apóstoles del rezo del rosario, sino también a todos los presentes, en esta necesidad imperiosa de rezar cada día la corona de Ave Marías pedida por nuestra Señora en todas sus apariciones.

Hemos terminado nuestra cruzada de rosarios. Nuestra Señora, sin embargo, nos sigue insistiendo: continuad rezando el rosario para alcanzar el fin de la guerra. ¡Rezad el rosario! ¡No abandonéis esta arma tan efectiva! Nuestra guerra continúa. Queremos el fin de esta terrible crisis que afecta a la santa Iglesia, queremos que el mundo deje de ofender públicamente a Dios, queremos que nuestros seminarios sean bendecidos con vocaciones, queremos que la misa tradicional se celebre en todas partes, queremos tener escuelas donde nuestros niños y jóvenes puedan recibir una educación verdaderamente católica, queremos la bendición de nuestras familias, queremos la salvación de nuestras almas... queremos, queremos... la guerra continúa, tantas cosas necesitamos. Todas ellas las alcanzaremos por el triunfo del Corazón Inmaculado de María. No desfallezcamos en el cumplimiento de este pedido, tan simple, de la Santísima Virgen: apiñémonos ante la imágen de nuestra Señora, subamos a los árboles, si es necesario, para pedir todas estas gracias, tan necesarias. Recemos todos los días el rosario con verdadera fe y devoción y todas las gracias pedidas nos vendrán de las manos de nuestra Madre del Cielo.