Historia del Distrito de Sudamérica

En julio de 1977, Monseñor Lefebvre hizo su gran y memorable viaje apostólico a América del Sur, el primero desde la fundación de la Fraternidad. Los frutos se dejaron sentir rápidamente, pues sólo algunos meses después se adquiría en Buenos Aires una casa en la calle Venezuela y se fundaba el nuevo Distrito.

Para no abandonar el futuro de la Iglesia en manos de las fuerzas progresistas, Monseñor Lefebvre empezó a recorrer el mundo para dar a los fieles la Misa de siempre y verdaderos sacerdotes.

Primer viaje a la América Latina

En julio de 1977, el Prelado acompañó al Padre Jean Michel Faure a Buenos Aires, donde dos sacerdotes amigos se unieron a su apostolado: los Padres Antonio Mathet y Raúl Sánchez Abelenda.

Algunos laicos eminentes, los Señores Andrés de Asboth y Roberto Gorostiaga, con la ayuda del R.P. Julio Meinvielle, habían suscitado obras cívicas católicas mediante dos revistas, las publicaciones Verbo y Roma. El apostolado comenzó rapidísimamente y el Padre Faure visitó México en viaje de prospección. La entrada en México, sin embargo, le fue prohibida a Monseñor, a causa de las presiones que el Nuncio ejerció sobre el Gobierno. Monseñor bendijo un priorato en Texas y enseguida viajó a Venezuela.

En Bogotá, Colombia, comenzó la corrida con la prensa y la tropa: una jauría de periodistas lo esperaba en el aeropuerto y quince militares, gendarmes y miembros de la policía secreta, acompañaban su auto a todas partes. En las calles lo seguía la radio e iba anunciando: “Monseñor Lefebvre se encuentra en la avenida 45, en el cruce tal”. La gente gritaba: “¡Viva Monseñor!”, y se arrodillaba para recibir su bendición a su paso.

En Santiago de Chile, el 17 de julio, desde el avión, Monseñor Lefebvre escuchó gritar a la gente: “¡Lefebvre, sí! ¡Comunismo, no!” La muchedumbre era tanta, que se hacía imposible abrirse camino; por eso el vehículo del Arzobispo, escoltado por dos autos de policía, dio media vuelta y salió por las pistas del aeropuerto, pero fue en vano, pues a lo largo de todo el trayecto había gente con banderolas que aclamaba al Prelado. Los titulares de los diarios decían: “El Cardenal Silva Henríquez declara: Lefebvre es un Judas”, pero en la tirada del día siguiente se leía: “Lefebvre responde: Yo no soy un Judas, yo no abracé a Fidel Castro.” A la conferencia del Prelado asistieron ochocientos cincuenta personas, y seis sacerdotes tuvieron un encuentro con él para asegurarle que la mitad del clero estaba de su lado.

Finalmente, de regreso a Buenos Aires, había como siempre mucha gente y periodistas, aunque la policía prohibió la entrada a la quinta donde se había previsto celebrar la Misa. Daba lo mismo: la Misa se celebró afuera, ante mil quinientas personas. El 21 de julio Monseñor Lefebvre estuvo a punto de ser víctima de un atentado: en un rincón del lugar donde iba a dar una conferencia se descubrió una bomba, que se pudo desactivar a tiempo.

Fundación y Desarrollo del Distrito

El gran y memorable viaje apostólico a América Latina dejó sentir rapidamente sus frutos. Sólo algunos meses después se adquiría en Buenos Aires una casa en la calle Venezuela, quedando el Distrito oficialmente fundado el 27 de noviembre de 1977.

Desde marzo de 1979, el Priorato de Buenos Aires abrigó el primer Año de Espiritualidad, con 12 candidatos, del proyectado seminario, bajo la dirección del Padre Jean-Michel Faure, que acumulaba entonces las funciones de Superior de Distrito y Director de Seminario, y que fue realmente el alma de estos comienzos de nuestra Fraternidad en todo el continente latinoamericano.

El 24 de agosto de ese mismo año se vio marcado por una hermosa ceremonia, doblemente memorable: por un lado las primeras ordenaciones sacerdotales de América del Sur, que daban al Seminario dos profesores en la persona de los Padres Alfonso de Galarreta y Andrés Morello; y, por otro lado, la gran noticia dada por Monseñor Lefebvre durante el sermón de la ordenación, y que llenó de alegría a todos los fieles presentes: el Padre Faure, algunos días antes, había descubierto por fin y comprado para la Fraternidad un hermoso terreno en La Reja, al oeste de Buenos Aires.

El apostolado se desarroló regularmente en la década de 1980 y en septiembre de 1984 se fundó el Distrito de México y América Central. La Fraternidad tuvo un gran aliado en la persona de Mons. Antonio de Castro Mayer, Obispo emérito de Campos (Brasil), y en los sacerdotes que lo habían seguido en la fundación de la Unión Sacerdotal San Juan María Vianney.